Un viajero encuentra en el campo a un personaje con una cabeza completamente lisa como un huevo, sin un solo rasgo. Aterrorizado sube a la carreta y le pide al campesino que arree el caballo de inmediato.
- ¿Qué pasa? - le pregunta el campesino. - Fue que vi a un hombre que tenía el rostro liso como un huevo. - Entonces - respondió el campesino volviéndose - ¿tenía el mismo rostro que yo?
(Anónimo)
Otro Cuentico
Nos embarcamos en el Mediterráneo. Es tan bellamente azul que uno no sabe cuál es el cielo y cuál es el mar, por lo que en todas partes de la costa y de los barcos hay letreros que indican dónde es arriba y dónde es abajo; de otro modo uno puede confundirse. Para no ir más lejos, el otro día, nos contó el capitán, un barco se equivocó, y en lugar de seguir por el mar la emprendió por el cielo; y como el cielo es infinito no ha regresado aún y nadie sabe dónde está.
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