En: Jorge Luis Borges: "Dieciseis consejos para quien quiera escribir libros" (1948), reproducción en El viejo todo, núm. 20, mayo de 1978, p.73
En literatura es preciso evitar:
1.
Las interpretaciones demasiado inconformistas de obras o de personajes famosos. Por ejemplo, describir la misoginia de Don Juan, etc.
2.
Las parejas de personajes groseramente disímiles o contradictorios, como por ejemplo Don Quijote y Sancho Panza, Sherlock Holmes y Watson.
3.
La costumbre de caracterizar a los peresonajes por sus manías, como hace, por ejemplo, Dickens.
4.
En el desarrollo de la trama, el recurso a juegos extravagantes con el tiempo o con el espacio, como lo hacen Faulkner, Borges y Bioy Casares.
5.
En las poesías, situaciones o personajes con los que pueda identificarse el lector.
6.
Los personajes susceptibles de convertirse en mitos.
7.
Las frases, las escenas intencionadamente ligadas a determinado lugar o a determinada época: o sea, el ambiente local.
8.
La enumeración caótica.
9.
Las metáforas en general, y en particular las metáforas visuales. Más concretamente aún, las metáforas agrícolas, navales o bancarias. Ejemplo absolutamente desanconsejable: Proust.
10.
El antropomorfismo.
11.
La confección de novelas cuya trama argumental recuerde la de otro libro. Por ejemplo, el Ulysses de Joyce y la Odisea de Homero.
12.
Escribir libros que parezcan menús, álbumes, itinerarios o conciertos.
13.
Todo aquello que pueda ser ilustrado. Todo lo que pueda sugerir la idea de ser convertido en una película.
14.
En los ensayos críticos, toda referencia histórica o biográfica. Evitar siempre las alusiones a la personalidad o a la vida privada de los autores estudiados. Sobre todo, evitar el psicoanálisis.
15.
Las escenas domésticas en las novelas policiacas: las escenas dramáticas en los diálogos filosóficos. Y, en fin:
16.
Evitar la vanidad, la modestia, la pederastia, la ausencia de pederastia, el suicidio
los mastodontes
Hace 6 años
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